26/09/2025 0 Comments

Un Gigante de Corazón: Conoce la Historia de Pepito el Terrestre

Cada rincón de Tampico Miramar guarda una historia, pero pocas son tan grandes y queridas como la de José Calderón Torres, mejor conocido como Pepito el Terrestre. Este noble gigante, que habitó el Puerto Jaibo en el siglo XX, es más que un personaje: es un símbolo de la humildad, la fortaleza y la hospitalidad que definen a nuestra región.

Si alguna vez has visitado la Plaza de Armas de Tampico, seguro te has topado con una estatua de un hombre sentado, sonriendo y esperando una foto. ¡Ese es Pepito! Pero, ¿cuál es la historia detrás de este emblemático monumento?

El Origen de un Gigante

José Calderón Torres nació alrededor de 1914 en Tampico y, debido a una condición de gigantismo (un crecimiento desproporcionado causado por la glándula pituitaria), alcanzó una increíble estatura de aproximadamente 2.30 metros. En su época, fue considerado uno de los hombres más altos de México.

A pesar de su notable tamaño, quienes lo conocieron lo describen como un hombre noble, inteligente y de gran corazón, que amaba profundamente a su madre. Su madre jugaba un papel crucial en su vida, pues ella misma le confeccionaba la ropa y le pedía a un zapatero local que le fabricara el calzado, dado que no existían prendas ni zapatos de su talla.

El Apodo Que Hizo Historia en el Puerto

El famoso apodo de “El Terrestre” no es casualidad; proviene de su vida laboral en el puerto.

Durante años, fue parte del Sindicato de Trabajadores de Transportes Terrestres de Tampico. Este empleo lo llevaba diariamente a recorrer las calles cercanas a los mercados de la ciudad, donde su gran humanidad se hizo habitual y querida por la gente, que comenzó a llamarle cariñosamente “Pepito el Terrestre”.

A pesar de su inusual estatura, que le valió ofertas para trabajar en circos de ciudades como París, Nueva York y Londres, Pepito siempre eligió quedarse en Tampico. Se dice que rechazó la riqueza y la fama mundial porque no quería alejarse de su madre, lo cual subraya su carácter sencillo y apegado a sus raíces.

El Legado Inmortal en la Plaza de Armas

Pepito el Terrestre falleció el 15 de octubre de 1975, y su funeral fue tan extraordinario como su vida, pues sus amigos tuvieron que construir un ataúd especial y la carroza fúnebre tuvo que circular con la puerta abierta.

Para honrar su memoria y su noble espíritu, el escultor Víctor Hugo Yáñez creó una estatua de bronce que hoy es uno de los íconos más representativos de Tampico. El artista eligió representarlo sentado, una postura que busca reflejar la actitud amable y apacible del gigante, haciéndolo más cercano a la gente, especialmente a los niños.

Al visitar Tampico Miramar, la foto con Pepito es obligatoria. Al sentarte a su lado y maravillarte con su tamaño, recuerda que estás compartiendo un momento con la estatua de un hombre que, a pesar de ser un gigante, fue un ejemplo de sencillez, humildad y amor por su ciudad.